viernes, 4 de mayo de 2012

Escala ESCE


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Ensayo -Deporte y género-


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Comentario -En busca de la trascendencia-


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Cómo motivar a los alumnos

Formas motivar a los estudiantes
  1. Satisfacer las necesidades y motivos de los estudiantes. Los estudiantes aprenden mejor cuando tienen incentivos para satisfacer sus propios motivos para para aprender. En este sentido puede ser útil que el profesor intente identificar las necesidades de los estudiantes tanto aquellas de las que estos son conscientes como de las que no... Imaginemos que antes de impartir un curso de matemáticas, física, música, etc. el profesor dedicara algún tiempo a relacionar el valor de este aprendizaje conectándolo con necesidades y deseos de los estudiantes; el incentivo para aprender sería mucho mayor.
  2. Hacer que los estudiantes sean participantes activos a la hora de aprender. Estudiantes pueden aprender haciendo, construyendo, escribiendo, diseñando, creando, resolviendo... La pasivividad perjudica la motivación y la curiosidad de los estudiantes. Haga preguntas... Anime a los estudiantes a sugerir aproximaciones a un problema o a adivinar los resultados de un experimento...
  3. Pedir a los estudiantes que analicen lo que hace una clase sea más o menos. motivadora. Sería algo así como aprovechar "los puntos fuertes y débiles" de la materia y del profesor para que este pueda introducir cambios y apovechar todas sus potencialidades. Los estudiantes pueden responder cosas como: "el entusiasmo del profesor, la relevancia y nivel dificultad del material, la organización del curso, el grado de participación activa de los estudiantes, la variedad, la relación entre profesor y estudiantes, el uso apropiado, concreto y inteligible de lo ejemplos y decenas de cosas más..."
  4. Mantener expectativas altas, pero realistas, sobre sus estudiantes. Al parecer según algunas investigaciones las expectativas del profesor tienen un poderoso efecto en el comportamiento de los estudiantes. Se trata de que el profesor mantega expectativas realistas a la hora dedesarrollar su trabajo, hacer presentaciones, dirigir los debates, y hacer exámenes; y al mismo tiempo dé a los estudiantes oportunidades para tener éxito. Esa combinación puede funcionar siempre que, según los estudiantes, se dé un equilibrio realista.
  5. Ayudar a los estudiantes a establecer sus propios objetivos. Ayudar a los estudiantes a evaluar sus progresos, animando o criticando su trabajo, analizando sus esfuerzos, sus debilidades... Quizás en este tema lo más importante es animar a los estudiantes a centrarse en un proceso para mejorar continuadamente, no sólo en una calificación o en un examen.
  6. Comunicar a los estudiantes las exigencias de la asignatura para aprobarla. Es positivo establecer con claridad lo que se le exige a los alumnos para poder superar la asignatura. Incluso ser muy cuidadoso con el lenguaje. Por ejemplo, en vez de decir "vas muy atrasado" habría que decir a los estudiantes: "esta es la forma de ir al día.. ¿puedo ayudarte?".
  7. Fortalecer la automotivación de los estudiantes. Se deben evitar mensajes que como"exijo", "debes", "deberías" y sustituirlos por "creo que encontrarás.." "estaría interesado en conocer tu respuesta". La necesidad de lograr la automotivación y la autoestima de los alumnos debe estar siempre muy presente en la mente del profesor.
  8. Evitar crear competencia entre los estudiantes. La competencia produce ansiedad, lo cual interfiere de forma negativa con el aprendizaje. Es positivo reducir la tendencia de los estudiantes a compararse con otros estudiantes.
  9. Ser estusiasta con su asignatura. El entusiasmo del profesor con su asignatura es crucial para la motivación de los estudiantes. Si un profesor se convierte en aburrido o apático con su asignatura, los estudiantes también lo harán. El mejor estusiasmo del profesor es el que se deriva de su confianza, su identificación con los contenidos y un auténtico placer por enseñar.
  10. Trabajar las fortalezas e intereses de los estudiantes. Explicar cómo el contenido de la asignatura ayudará a los objetivos educacionales, profesionales o personales de los estudiantes. Partir del intereses reales de estos que sean vinculables con el aprendizaje.
  11. Cuando sea posible, dar alguna posibilidad de elección a los estudiantes sobre lo que están estudiando. En materia de trabajos, materiales... unidades alternativas.. no sobre los exámenes, pero sí en todo aquello que refuerce su corresponsabilidad.
  12. Incrementar progresivamente la dificultad del material de la asignatura . Es interesante dar opòrtunidades a los estudiantes para que tengan éxito al principio del primer trimestre del curso o semestre. Una vez que hayan triunfado, es más fácil incrementar la dificultad o el nivel de forma progresiva.
  13. Variar los métodos de enseñanza. La variedad ayuda a despertar la participación y la motivación de los estudiantes en la asignatura. Se puede romper la rutina de muchas formas: cambio de papeles, debates, tormentas de ideas, discusiones, demostraciones, casos de estudio, presentaciones audiovisuales, invitados externos, trabajo en grupos pequeños...
  14. Poner énfasis en el dominio y aprendizaje, más que en las notas. Los investigadores recomiendan dejar de poner énfasis en las calificaciones eliminando sistemas complejos de evaluación; también desaconsejan el uso de las calificaciones para comportamientos no académicos (ej. asistencia o no a clase). En vez de esto, valorar trabajos escritos, valorar la satisfación personal de trabajos realizados, y ayudar a los estudiantes a medir sus progresos.
  15. Diseñar exámenes que fomenten el tipo de aprendizaje que se desea que los alumnos asuman. Si, por ejemplo, los exámenes se basan en memorizar detalles los estudiantes se centrarán en memorizarlos; si en cambio sus exámenes ponen énfasis en sintetizar y evaluar la información, los estudiantes se motivarán para poner el practica estas habilidades cuando estudien la asignatura.
  16. Evitar utilizar las calificaciones como amenazas. Aludir o amenzar con bajas notas, puede provocar algunos estudiantes a trabajar duro, pero en otros estudiantes pueden provocar desde el deseo de autoengañarse o darse excusas para retrasar el trabajo hasta otros comportamientos contraproducentes.
  17. Dar feedback a los estudiantes tan pronto como sea posible. Devuelva los exámenes y los trabajos corregidos lo antes posible y reconozca y recompense pública e inmediatamente los éxitos logrados. Dé indicaciones sobre lo bien que lo han hecho o cómo pueden mejorar.
  18. Recompensar el éxito. Tanto los comentarios positivos o negativos influyen en la motivación, pero los investigadores indican que los estudiantes reaccionan mejor a través de un feedback positivo y el éxito. Alabar ayuda a construir la confianza, capacidad y autoestima de los estudiantes. Es importante reconocer los esfuerzos, incluso si los resultados no son buenos, trasmitiendo la confianza del profesor de que serán buenos en el futuro.
  19. Presentar a los estudiantes el buen trabajo hecho por sus compañeros. Compartir con la clase ideas, conocimientos y habilidades de estudiantes individuales con el resto de la clase. Por ejemplo, copias de los mejores trabajos o exámenes... Se trata de propiciar "habilmente" un reconocimiento social del trabajo bien hecho en su entorno de compañeros y relaciones.
  20. Ser específico, cuando se haga una crítica negativa, nunca a la persona. Las críticas tienen efectos poderosos y pueden conducir a una atmósfera negativa en la clase. Cada vez que se identifique una debilidad en los estudiantes, déje claro que se trata sobre una determinada función o tarea, nunca al estudiante como persona. Combinar un comentario negativo con otros aspectos en los cuales el estudiante haya tenido resultados positivos.
  21. Evitar comentarios degradantes en la clase. Muchos estudiantes pueden estar ansiosos por su rendimiento o habilidades en la clase. Hay que ser sensible en la forma en la que se expresa o se comentan tales temas a efectos de evitar observaciones o comentarios en los que el profesor muestre falta de interés o que "pasen" de sus sentimientos relacionados con su fracaso.
  22. Evitar ceder y dar las "soluciones" a los estudiantes para las tareas de trabajo o deberes para casa. Hay que lograr que piensen por sí mismos y dirigir la ayuda por otros caminos (ayudarles a construir lo que ya saben, propiciarles aproximaciones al problema, posibles pasos...). Hay que lograr métodos que ayuden a los estudiantes a que experimenten el sentimiento y confianza derivada de que lo pueden lograr por sí mismos, lo que incrementará su motivación para aprender.
  23. Asignar la lectura de los temas al menos dos sesiones antes de que sea analizada en clase. Dar a los estudiantes un tiempo sobrado para preparar y atraer su curiosidad hacia los materiales de lectura.. "Este ...es uno de mis favoritos... y estaré muy interesado en conocer vuestra opinión".
  24. Asignar preguntas de estudio. Al hacer preguntas se contribuirá a incentivar a los alumnos a buscar respuestas en lo que leen o estudian.
  25. Permitir breves chuletas que pueden ser utilizadas en los exámenes. Especialmente si estas chuletas incentivan la lectura, el trabajo y el estudio bien hecho. Un profesor en física daba la oportunidad de escribir en cada clase en una tarjeta 3x5: un resumen, definiciones, ideas claves u otros materiales derivados de la lectura, que los estudiantes entregaban finalmente al profesor con su nombre. Esa tarjeta se daba nuevamente al estudiante para complementarla pasados unos días para añadieran materiales que consideraran importantes y era nuevamente devuelta al profesor. Por último, el profesor entregaba a los estudiantes dichas tarjetas el día del examen, durante la realización del mismo. El resultado no se hizo esperar. El profesor notó que el porcentaje de alumnos que completaban sus lecturas pasó del 10 al 90%. Y los estudiantes especialmente valoraban estas "tarjetas de superviviencia" como una gran ayuda.
  26. Utilizar el tiempo de clase como tiempo de lectura. Si el profesor está tratando de provocar un debate y se percata de que pocos estudiantes han completado las lecturas asignadas, hay que considerar la posibilidad de que los alumnos completen su lectura en tiempo de clase, silenciosamente o en voz alta y discutiendo aquellos puntos importantes.
  27. Asignar trabajos escritos a aquellos estudiantes que no completen sus lecturas. Los que no las han completado al principio de la clase se le asigna un trabajo escrito y no participan en la dicusión de clase. El trabajo escrito no es evaluado, sino simplemente reconocido. Con estos métodos se puede ir logrando que los estudiantes finalmente cumplan con las lecturas programadas durante el curso.

Técnicas de estudio: El subrayado


¿Qué es subrayar?
Es destacar mediante un trazo (líneas, rayas u otras señales) las frases esenciales y palabras claves de un texto.
¿Por qué es conveniente subrayar?
· Porque llegamos con rapidez a la comprensión de la estructura y organización de un texto.
· Ayuda a fijar la atención
· Favorece el estudio activo y el interés por captar lo esencial de cada párrafo.
· Se incrementa el sentido crítico de la lectura porque destacamos lo esencial de lo secundario.
· Una vez subrayado podemos reparar mucha materia en poco tiempo.
· Es condición indispensable para confeccionar esquemas y resúmenes.
· Favorece la asimilación y desarrolla la capacidad de análisis y síntesis.
¿Qué debemos subrayar?
· La idea principal, que puede estar al principio, en medio o al final de un párrafo. Hay que buscar ideas.
· Palabras técnicas o específicas del tema que estamos estudiando y algún dato relevante que permita una mejor comprensión.
· Para comprobar que hemos subrayado correctamente podemos hacernos preguntas sobre el contenido y sí las respuestas están contenidas en las palabras subrayadas entonces, el subrayado estará bien hecho.
¿Cómo detectamos las ideas más importantes para subrayar?
· Son las que dan coherencia y continuidad a la idea central del texto
· En torno a ellas son las que giran las ideas secundarias.
¿Cómo se debe subrayar?
· Mejor con lápiz que con bolígrafo. Sólo los libros propios
· Utilizar  lápices de colores. Un color para destacar las ideas principales y otro distinto para las ideas secundarias.
· Sí utilizamos un lápiz de un único color podemos diferenciar el subrayado con distintos tipos de líneas
¿Cuándo se debe subrayar?
· Nunca en la primera lectura, porque podríamos subrayar frases o palabras que no expresen el contenido del tema.
· Las personas que están muy entrenadas en lectura comprensiva deberán hacerlo en la segunda lectura.
· Las personas menos entrenadas en una tercera lectura.
· Cuando conocemos el significado de todas las palabras en sí mismas y en el contexto en que se encuentran expresadas.

Hábito de leer


En la vida moderna, leer es parte del diario vivir y
un medio importantísimo para mantenernos al día
con los avances de la humanidad así como para
intercambiar ideas y puntos de vista sobre
distintos temas.

Día a día, son más los periódicos, revistas, listas
electrónicas de distribución y foros virtuales de
discusión.  La capacidad lectora es por tanto una
herramienta valiosísima para mantener ese ritmo,
además de ser un excelente recurso para nutrir el
intelecto y el alma con la extensa variedad de
literatura disponible.

La lectura es un hábito, y como la mayoría de los
hábitos, se desarrolla en casa y de manera más
fuerte durante los primeros seis años de vida.
Pero, ¿cómo si aún no sabe leer?

En primer término, lo que debe quedar claro es
que leer no significa decodificar combinaciones
de grafemas. Leer significa interpretar símbolos o
imágenes; entender el mensaje que otro nos
transmite con las palabras y las ilustraciones.

Los niños desde muy temprana edad, una vez ha
madurado su sentido de la vista, son capaces de
ver las imágenes y si cuentan con un padre o una
madre interesada que los oriente en cuanto al
significado, irán poco a poco entendiendo lo que
ahí “dice”.

El hábito de lectura debe construirse paso a
paso.  Es importante que la lectura de libros se
incluya como parte de la rutina diaria, ya sea al
despertar, por la tarde o antes de acostarse.  Es
una excelente estrategia como transición entre el
juego activo y la hora de dormir.

El momento de la lectura es un momento más
de juego en el que el padre o la madre interactúan
con sus hijos utilizando como pretexto el libro de
cuentos.  Vale la pena hacer de este momento una
oportunidad de genuino contacto, de atención
completa para el niño/a y de estimulación de la
capacidad lectora e imaginativa del pequeño.

Si logramos asociar los encuentros de lectura con
nuestros hijos con sentimientos agradables de
fortalecimiento del vínculo afectivo y de respeto
por el otro, el hábito tendrá una fuerte carga
emocional positiva y esto influirá en que sea fuerte
y duradero.

Algunas ideas para elegir libros para nuestros
hijos de preescolar son:

  Verificar que el contenido sea educativo, el
vocabulario comprensible, la narración sencilla y
que el texto introduzca términos nuevos.
  Revisar que las imágenes sean atractivas y que
transmitan valores.
  Buscar letra grande y poco texto.
  Los libros de versos, trabalenguas o adivinanzas
son excelente material para entrenar a los niños
en el ritmo para el aprendizaje de la lectoescritura.

Los padres debemos siempre leer el libro completo
antes de comprarlo o leérselo a nuestros hijos
para verificar que estemos de acuerdo con la
enseñanza de la historia y el vocabulario utilizado.
No compremos nada que no podamos leer o
correremos el riesgo de llevarnos desagradables
sorpresas.

Compartir el hábito de la lectura, es lo mejor que
podemos hacer por nuestros hijos.

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